Pastor's Message: January 31, 2021


Dear Brothers and Sisters in Christ,


Less than two weeks into a new presidential administration, we have already seen significant assaults on human life and the gift of human sexuality. On the President’s very first day in office, the administration released an executive order that claims to implement the Supreme Court’s decision from last summer including gender identity in federal law’s prohibition on discrimination based on sex but far exceeds the limits of that decision. This order “threatens to infringe the rights of people who recognize the truth of sexual difference or who uphold the institution of lifelong marriage between one man and one woman. This may manifest in mandates that, for example, erode health care conscience rights or needed and time-honored sex-specific spaces and activities. In addition, the Court had taken care to note that Bostock did not address its clear implications for religious freedom. Yesterday’s executive order exercises no such caution.” (Joint statement of certain US Bishops Conference chairmen)


Two days later, on the anniversary of Roe vs. Wade, the administration praised this tragic decision as an advancement of women’s rights and health and pledged to appoint judges who will uphold this decision and codify it in federal law. “It is deeply disturbing and tragic that any President would praise and commit to codifying a Supreme Court ruling that denies unborn children their most basic human and civil right, the right to life, under the euphemistic disguise of a health service. … Public officials are responsible for not only their personal beliefs, but also the effects of their public actions. Roe’s elevation of abortion to the status of a protected right and its elimination of state restrictions paved the way for the violent deaths of more than 62 million innocent unborn children and for countless women who experience the heartache of loss, abandonment, and violence.” (Statement of chairman of US Bishops’ pro-life committee)


We will have to work harder than even to defend our rights to live according to our conscience (formed by the Gospel, the teachings of the Church, and the natural law). But we should not be afraid! Countless saints throughout the century have stood up to evil and persecution and have emerged victorious. We have been counted worthy by the Lord to stand this trial and He will give us the grace to bear witness to His love and truth.


Recent read: National Catholic Bioethics Quarterly Spring 2020. This issue addressed: Effects of gender identity confusion on pediatric care; the importance of data in the abortion debate; brain-machine interfaces; ethical theories on abortion; the medical practice of reinfibulation; Body identity integrity disorder; Integrating spirituality and mental health services; the use of fetal tissues in vaccines; and mindfulness.


St. John the Evangelist, pray for us!


Yours in Christ,

Father Royce Gregerson



Queridos hermanos en Cristo,


A menos de dos semanas en una nueva administración presidencial, , ya hemos visto ataques significativos contra la vida humana y el don de la sexualidad humana. El primer día en el cargo del Presidente, la administración emitió una orden ejecutiva que pretende implementar la decisión de la Corte Suprema del verano pasado, incluyendo la identidad de género en la prohibición de la ley federal sobre la discriminación basada en el sexo, pero excede con mucho los límites de esa decisión. Esta orden "amenaza con violar los derechos de las personas que reconocen la verdad de la diferencia sexual o que defienden la institución del matrimonio de por vida entre un hombre y una mujer. Esto puede manifestarse en mandatos que, por ejemplo, erosionan los derechos de conciencia de la atención de salud o los espacios y actividades específicos para el sexo, necesarios y con un tiempo de honor. Además, el Tribunal había tomado nota de que Bostock no abordaba sus claras implicaciones para la libertad religiosa. La orden ejecutiva de ayer no ejerce tal precaución”. (Declaración conjunta de algunos presidentes de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos)


Dos días después, del aniversario de Roe vs. Wade, la administración elogió esta trágica decisión como un avance de los derechos y la salud de las mujeres y se comprometió a nombrar jueces que defenderán esta decisión y la codificarán en la ley federal. "Es profundamente inquietante y trágico que cualquier Presidente elogie y se comprometa a codificar una sentencia de la Corte Suprema que niega a los niños no nacidos su derecho humano y civil más básico, el derecho a la vida, bajo el disfraz eufemístico de un servicio de salud. ... Los funcionarios públicos son responsables no sólo de sus creencias personales, sino también de los efectos de sus acciones públicas. La elevación del aborto por parte de Roe al estatus de derecho protegido y su eliminación de las restricciones estatales allanaron el camino para las muertes violentas de más de 62 millones de niños inocentes no nacidos y para innumerables mujeres que experimentan el dolor de la pérdida, el abandono y la violencia”. (Declaración del presidente del Comité pro vida de los Obispos de los Estados Unidos)


Tendremos que esforzarnos más que defender nuestros derechos de vivir de acuerdo a nuestra conciencia (formada por el Evangelio, las enseñanzas de la Iglesia y la ley natural). ¡Pero no debemos tener miedo! Innumerables santos a lo largo del siglo han resistido el mal y la persecución y han salido victoriosos. El Señor nos ha considerado dignos de ser merecedores de esta prueba y nos dará la gracia de dar testimonio de Su amor y verdad.


¡San Juan Evangelista, ruega por nosotros!


Suyo en Cristo,

P. Royce Gregerson



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